• Fernando Carrasco

Portugal cada vez más cerca de elecciones anticipadas por el desacuerdo en los presupuestos

Portugal está cada vez más cerca de las elecciones anticipadas. El debate presupuestario, que comenzó el martes a las 16:00 horas, demostró que la brecha entre el Primer Ministro socialista António Costa y sus antiguos socios de izquierdas es casi insalvable. Costa no fue con un conejo en la chistera, una especie de último recurso con el que se había especulado tras el consejo de ministros extraordinario que se celebró inesperadamente el lunes por la noche, y que habría permitido al Bloco de Esquerda (BE) y al Partido Comunista Portugués (PCP) dar marcha atrás en su anunciado "no". El Primer Ministro, sin embargo, defendió con fervor todas las medidas que, a su juicio, satisfacen al BE y al PCP, al que volvió a apelar: "Este debate está en condiciones de continuar". Al no aprobarse el presupuesto del próximo año, el Parlamento se encamina a la disolución, que está en manos del Presidente de la República, Marcelo Rebel de Sousa.


Costa ha recordado algunas de las concesiones que el Gobierno ha hecho a sus antiguos socios parlamentarios y ha tratado de ponerlas en valor, como la subida del salario mínimo en 40 euros para 2022, que es "la mayor subida de la historia desde que se creó el salario mínimo", pero que queda muy lejos de las exigencias de los comunistas. Los esfuerzos del primer ministro por persuadir a la izquierda para que permita la aprobación de la ley de presupuestos para 2022 no tuvieron el mismo tono con todos los partidos. Se mostró mucho más conciliador con el PCP que con el Bloco, al que criticó por votar en contra del presupuesto "en un año de pandemia". Recordó al líder comunista Jerónimo de Sousa que "siempre hemos avanzado en el diálogo entre las dos fuerzas". Además del salario mínimo, mencionó las guarderías gratuitas que comenzarán a funcionar gradualmente a partir del próximo año. "Son logros efectivos que son el resultado del trabajo realizado desde junio", subrayó Costa, que confirmó que irá en la candidatura socialista en caso de elecciones anticipadas.

En cuanto a Catarina Martins, líder del Bloc, fue más duro: "No ha hablado en absoluto de los presupuestos del Estado, habla de cosas que están fuera de lugar, como cambiar el código laboral. Si está en contra de nuestras propuestas de legislación laboral, ¿por qué no se reserva su posición para cuando se debatan esas propuestas?"


En lo único que coincidieron Costa y Martins durante el pleno de esta tarde fue en mostrarse orgullosos del pacto de 2015. El primer ministro llegó a decir que si este es el fin de la geringonça (pacto de izquierdas), "será una gran frustración personal". Martins recordó que hace seis años "era necesario suprimir las normas de la troika" y que las medidas adoptadas fueron insuficientes. El presidente del bloque acusó al actual Gobierno de intentar proteger las normas aún vigentes de aquel periodo de intervención extranjera en el país, recordando a Costa que en 2019 defendió un acuerdo legislativo que los socialistas rechazaron. "El gobierno ha sustituido las negociaciones por un ultimátum. Su intransigencia tenía como objetivo consolidar las normas de la troika", dijo Martins, citando como ejemplo los "tímidos" avances en el pago de horas extras.


El comunista Jerónimo de Sousa repitió un discurso que había pronunciado el día anterior en la sede del partido para explicar por qué pensaban votar en contra de los presupuestos de 2022, a diferencia de lo que hicieron en 2021, cuando su abstención permitió su aprobación. "El crecimiento de los salarios es una emergencia nacional", comenzó, antes de reiterar sus demandas sobre las pensiones, la sanidad nacional y la protección de la negociación colectiva. Costa insistió repetidamente en que tendería la mano a sus antiguos socios para salvar el presupuesto ("haremos todo lo que esté en nuestra mano hasta el último momento"), aunque dejó claro que no lo haría "a cualquier precio".


Ante las exigencias de la izquierda, el Primer Ministro contraatacó con el portugués "contas certas". "Unas cuentas correctas garantizan la credibilidad internacional. Unas cuentas correctas no nos impidieron responder a las medidas de austeridad en 2015. Unas cuentas correctas nos permitieron esta vez responder a la crisis pandémica con solidaridad y no con austeridad", subrayó.


En respuesta a la derecha, el primer ministro dijo que no tenía intención de dimitir si no se aprobaban los proyectos de ley por responsabilidad y justificó el pacto de 2015 con la izquierda, una de las principales críticas que le hizo el presidente del Partido Socialdemócrata, Rui Rio. "Geringonça no tiene nada que andar... los seis presupuestos que ha aprobado nos han puesto a la cola de Europa", dijo Río en un discurso encendido y tan calculado como su ataque al Gobierno y la persuasión de su partido, que debe elegir el 4 de diciembre si le mantiene como presidente del PSD o le sustituye por el eurodiputado Paul Rangel. Estas primarias son ahora cruciales si se confirma el proceso electoral.

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