• Fernando Carrasco

Los socialistas catalanes han advertido a Puigdemont que nadie está por encima de la ley

Los socialistas catalanes celebraron ayer su tradicional Fiesta de la Rosa en la ciudad de Gavà, Barcelona, enarbolando la bandera del diálogo y la negociación en el marco de la Constitución y el Estatuto. En la reunión casi íntima, alejada (por el covid) de las concentraciones multitudinarias de otros años, Salvador Illa, líder de facto del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), afirmó que el diálogo en Cataluña no se interrumpirá - "es lo que quieren los catalanes"- y advirtió a Carles Puigdemont, sin citarlo, que "nadie" en Cataluña, España o Europa "está por encima de la ley". El ex presidente insistió en que buscará una vía unilateral en Cerdeña, donde fue detenido el jueves y liberado horas después, si el Gobierno no deja, dijo, "una alternativa".


La vía unilateral es la línea que distancia a ERC, que la ha rechazado por boca de su líder Oriol Junqueras, de Junts per Catalunya (JxC), que no ha renunciado a ella. De hecho, durante la crisis de Cerdeña, Junqueras insistió en mantener las negociaciones entre los dos gobiernos, que se retomaron hace quince días. El debate sobre política general, que comienza mañana en el Parlamento, reflejará sin duda esta distancia entre los dos socios y sus diferentes posiciones en la mesa de diálogo.


El día de la detención de Puigdemont, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró que debía comparecer ante la justicia, y los socialistas catalanes, que llevaron a Illa y a los ministros Miquel Iceta y Raquel Sánchez a la tribuna de Gavà, se ciñeron a su versión de promover el diálogo y exigir el respeto a la ley, evitando polemizar con el expresidente, que dijo que España no perdería la oportunidad de "hacer el ridículo". Raquel Sánchez, ministra de Transportes y ex alcaldesa de Gavà, recordó que gran parte del independentismo ha renunciado a la unilateralidad y señaló que los socialistas no están poniendo "líneas rojas" al diálogo, sino que están poniendo los límites de la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Illa destacó que la secuencia es "sencilla": diálogo, negociación y acuerdo. Y Iceta que la confrontación no lleva a ninguna parte. "Que se enfrenten", dijo.


Junts, a través del Consejo de la República, decidió cancelar la manifestación prevista para ayer en defensa de Puigdemont y reprogramarla para el aniversario del referéndum del 1 de octubre de 2017. Después de que Puigdemont superara la conmoción inicial de su detención al ser puesto en libertad, sugirió que el Gobierno estaba detrás de su arresto en Cerdeña. La diputada de Junts Miriam Nogueras registró una pregunta en el Congreso sobre si el Gobierno había cometido "espionaje político". El diputado sospecha que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) puede haber intervenido en la detención.

En cuanto al debate de política general en el Parlamento, Illa acusó al presidente Pere Aragonès de no promover el diálogo entre los partidos catalanes como parte de la llamada agenda de unificación. Illa suele recordar, y ayer lo hizo de nuevo, que este foro también lo montó el ex presidente Quim Torra, pero a ERC y a Junts no les interesa y aseguran que la única salida es un acuerdo con el Gobierno central sobre un referéndum y una amnistía. No fue la única crítica que el socialista dirigió a Aragonès: acusó al ejecutivo catalán de no haber estado nunca "al pie del cañón" ante los problemas de orden público y, en concreto, durante los graves disturbios en Barcelona a raíz de los botellones masivos (los socialistas exigieron la dimisión del ministro del Interior) y también de falta de credibilidad después de que el presidente renunciara a Jordi Puigner de Junts tras el acuerdo sobre la ampliación del aeropuerto de El Prat.


La Fiesta de la Rosa tuvo un tinte de emoción para el PSC, ya que Iceta asumió ayer que vivía su último acto de este tipo como primer secretario del PSC. Su sucesor será Illa, si los militantes del congreso extraordinario así lo desean. Iceta lo ungió ayer públicamente y declaró que Illa arrastraría al partido más y mejor que él y que no habría bicefalia. Además, expresó su vergüenza por la decisión del Gobierno de negarse a invertir 1.700 millones en la ampliación del aeropuerto de El Prat, cuando el Gobierno ha dibujado, según dijo, un nudo y una estampida entre Madrid y Barcelona. "Es una fuente de lágrimas de emoción y la primera vez que se propone un proyecto no radial no lo quieren", se quejó.




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