• Jose Luis Díaz

La victoria de Olaf Scholz ha suscitado el debate sobre cómo podría revivir la socialdemocracia

Las elecciones en Alemania, la gran locomotora de Europa, hacen que los principales asuntos de la UE queden en gran medida silenciados: este mes de septiembre ha estado marcado por la ralentización, con un sinfín de complejos documentos sobre la mesa -la reforma de las normas fiscales, las relaciones con China, las negociaciones sobre el paquete migratorio, el pacto verde europeo-, pero muchos de ellos han quedado aparcados o en el congelador a la espera de los resultados electorales y de las negociaciones del gobierno de coalición que comienzan ahora. Hay voces en los círculos diplomáticos que pronostican que no surgirá un nuevo gobierno en Berlín hasta dentro de dos meses. Sin embargo, la primera incertidumbre ya se ha disipado: los socialdemócratas de Olaf Scholz han ganado -por un estrecho margen- y ya ha declarado que pretende enviar a la CDU/CSU "a la oposición". Esto supone un cambio en el impulso de la UE.


La familia socialista europea está recogiendo rápidamente los frutos de una victoria que está cambiando el tono del bloque comunitario, cuando no hace mucho tiempo se le daba por muerto en la UE. "No estaba muerto, estaba en alza", bromea una fuente de los socialistas europeos. De hecho, esta tendencia se mantiene desde hace tiempo. Ahora hay seis gobiernos en la UE con liderazgo socialdemócrata (Dinamarca, Finlandia, Malta, Portugal, Suecia y España), tres gobiernos con presencia de un socio menor en el ejecutivo (la República Checa y Luxemburgo, además de Alemania hasta ahora) y otro en el que esta fuerza forma parte de una coalición más amplia de partidos (Bélgica). El triunfo de Scholz da un gran impulso a esta familia política.


Entre las principales figuras de la UE que han expresado su apoyo a Scholz se encuentran compañeros de partido como Frans Timmermans, el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea encargado de promover el Pacto Verde Europeo: "Enhorabuena por un fuerte resultado socialdemócrata", tuiteó poco después de que se anunciaran los resultados. "La justicia social, la protección del clima y la transformación ecológica de nuestra economía y sociedad van de la mano y el resultado de las elecciones lo pone de manifiesto".

La UE, por su parte, evitó hacer una declaración oficial sobre el resultado de las elecciones. Ni el presidente del Consejo, Charles Michel, ni la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ni el jefe de la diplomacia, Josep Borrell, lo han hecho. El socialista italiano David Sassoli, presidente del Parlamento Europeo, otro puesto clave en el equilibrio institucional de Bruselas, se congratuló de la medida: "Después de esta crisis histórica, no hay tiempo que perder: Europa necesita un socio fuerte y fiable en Berlín para continuar nuestro trabajo común de renovación social y ecológica", celebró en las redes sociales.


De los mensajes se desprende que con Scholz al frente, la dimensión social y ecológica recuperaría su importancia. Pero hay otros frentes -interconectados, como casi todo en estos días- en los que su llegada podría ser un cambio de juego. "El impacto más importante que tendría Scholz como nuevo canciller sería en la reforma fiscal de la UE", predice Camino Mortera, investigadora del Centre for European Reform, un instituto de pensamiento con sede en Bruselas. "En ese sentido, probablemente sea menos dogmático y quizá más proclive a relajar las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Hace unas semanas, el Comisario de Economía, Paolo Gentiloni, anunció que lanzaría una consulta pública sobre esta reforma fiscal "en otoño", lo que básicamente significa que pretende esperar al resultado de las elecciones alemanas.


Se espera una negociación tensa en el debate sobre la gobernanza, con países -como España- que abogan por una "modernización" del Pacto de Estabilidad e insisten en que ésta se produzca antes de que se desactive la cláusula general de escape, y otros -como los Países Bajos- dispuestos a negociar pero poco o nada. En las elecciones alemanas, quién es canciller es casi más importante que quién está en la coalición", dice Mortera. No importa, por ejemplo, si el timón de las finanzas recae en un ministro socialista, verde o liberal. Sobre todo cuando una de las propuestas que Bruselas está estudiando para flexibilizar las normas de gasto es una especie de "regla de oro verde", la posibilidad de que los Estados miembros excluyan de su deuda las inversiones para la transformación ecológica.


Mortera también cree que el mero hecho de que la CDU no esté liderada por Armin Laschet tiene consecuencias: por ejemplo, en las relaciones con China ha promovido "posiciones muy mercantilistas y pragmáticas, en las antípodas de lo que hacen ahora Estados Unidos, Reino Unido y Occidente en general". La visión de Scholz, en cambio, es más "moderada", lo que facilitaría a la UE encontrar su lugar en el mundo, entre las dos potencias económicas mundiales.


La clave será el papel de liderazgo internacional que Berlín pueda crear a partir de ahora. La UE se encuentra en la fase avanzada de un agonizante debate sobre la autonomía estratégica del bloque; ha aumentado la preocupación contra Estados Unidos tras el caótico abandono de Afganistán y el mal trazado acuerdo británico-estadounidense para vender submarinos nucleares a Australia, que enfureció a París y, por extensión, a otros socios de la UE. La también alemana Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión, también anunció su intención de avanzar hacia una defensa común en el debate sobre el estado de la UE. Se trata de un cóctel con muchos ingredientes: Scholz, si consigue llegar al cargo, tendrá que retocar los deshilachados lazos del atlantismo al tiempo que intenta equilibrarlos con una respuesta contundente a Rusia y China. El próximo gran reto será lidiar con el complicado juego que Bruselas está llevando a cabo con Polonia y Hungría, vecinos orientales que han dejado en suspenso el Estado de Derecho y que llevan meses enfrentados a la UE. Ambos países han dejado en suspenso sus planes de reconstrucción, lo que ha dado a Bruselas el espacio necesario para torcerles el brazo.


Iratxe García, jefa del grupo socialista en el Parlamento Europeo, dijo que era demasiado pronto para saber lo que podría ocurrir en Berlín. Pero considera positiva la victoria electoral de Scholz: "El resultado es bueno para Europa y, por tanto, para España". García cree que con ambos candidatos, la fuerte línea pro-europea de Angela Merkel estaba garantizada. Sin embargo, ahora deja el cargo, creando un enorme vacío que se espera que el presidente francés Emmanuel Macron, que dirige la segunda gran locomotora de Europa, intente aprovechar. Tendrá la oportunidad de aprovecharla al máximo: en enero, París asumirá la presidencia semestral de la UE y el país también afrontará elecciones en primavera. Es probable que Macron intente mostrar su liderazgo y aprovechar que Alemania asume la presidencia, pero fuentes diplomáticas también pronostican una presidencia francesa de la UE algo paralizada precisamente por las elecciones internas: cualquier mal gesto en Bruselas siempre corre el riesgo de ser amplificado en las elecciones internas.


"Ha llegado el momento de ampliar el frente franco-alemán", dijo Iratxe García al ser preguntada por la etapa post-Merkel. "Hoy debemos hablar de un eje franco-español-alemán que puede funcionar muy bien en la defensa de las políticas europeas establecidas que debemos seguir apoyando y consolidando". El socialista dijo que Scholz ya había demostrado ampliamente su programa durante su etapa como ministro de Finanzas en el gobierno de Angela Merkel. "Ha conseguido que la respuesta a la crisis provocada por la pandemia sea diferente a la del pasado", afirma, señalando la diferencia entre las medidas de austeridad que emanaron de Berlín y Bruselas tras la Gran Recesión de 2008 y la respuesta expansiva y solidaria con la que la UE afrontó la crisis del coronavirus. Y es aquí donde predice que la trayectoria alemana y los eventuales pactos electorales serán más llamativos: ¿Se mantendrá estructuralmente la respuesta económica de la UE al covid?¿Se profundizará en los instrumentos de endeudamiento mutuo y se suspenderán o relajarán las normas fiscales de la UE después de 2022? De hecho, el debate no ha hecho más que empezar.

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