• Jose Luis Díaz

La ribera del Ebro quiere convertirse en el Silicon Valley de la industria alimentaria.

Las zonas de la ribera del Ebro son un foco tradicional de una importante industria agroalimentaria en sectores como las conservas vegetales, la carne y el vino, gracias al fomento de una producción agrícola de gran volumen y calidad. Son clave para mantener el medio ambiente y sostener la población, a diferencia de lo que ocurre en las zonas áridas cercanas. Desde el País Vasco hasta Cataluña, el número de empresas agroalimentarias en las cinco Comunidades Autónomas se estima en unas 7.000, con un volumen de negocio superior a los 30.000 millones de euros. Emplean a 120.000 personas, lo que supone más del 25% del sector agroalimentario español, que ha visto la llegada de grandes grupos alimentarios nacionales y multinacionales junto a la mayoría de pequeñas y medianas empresas familiares.


Este escenario -una gran industria agroalimentaria junto a una preponderancia de pequeñas y medianas empresas familiares que deben adaptarse a mayores exigencias tecnológicas- ha sido el impulso de una decena de empresas que, bajo la coordinación del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) con sede en Tudela (Navarra), están impulsando el llamado Ebro Food Valley, con el objetivo de transformar el sector agroalimentario para hacerlo más moderno, digital y competitivo. Se trata de un proyecto nacional originado en la zona del Valle del Ebro, pero con el reto de que es un proyecto nacional basado principalmente en la financiación del Programa de Renovación Comunitaria de Nueva Generación. El objetivo es pasar a un nuevo modelo para todo tipo de empresas, aunque puede ser más difícil para las pequeñas.


"Nuestro objetivo", dice el director del CNTA, Héctor Barbarín, "es aumentar la actividad empresarial en el Valle del Ebro. Sin embargo, aunque el proyecto nace aquí, su proyección es nacional e internacional con el reto de transformar el sector agroalimentario, haciéndolo más competitivo, más moderno, más digital, más sostenible, más resiliente, con más actividad en investigación y desarrollo", subraya.

El proyecto Ebro Food Valley, en el que participan empresas como el Grupo Empresarial Palacios, Cidacos, Helios, General Mills, Florette, Huercasa y AN, cuenta ya con la participación de casi medio centenar de empresas, algunas de ellas ubicadas sólo en la zona y otras en todas las comunidades autónomas. El reto es conseguir que la mayoría de las 340 empresas asociadas a la CNTA participen en el proyecto.


Aunque este no es el objetivo principal del proyecto, otro de los objetivos es crear un clima favorable en todo el Valle del Ebro, de acuerdo con las Comunidades Autónomas, para atraer nuevas industrias agroalimentarias a la zona y convertir al Ebro en una región agroalimentaria de referencia, como han hecho otras iniciativas en todo el mundo.


En el desarrollo de esta iniciativa, la CNTA está actuando como coordinadora con el sector y con las distintas administraciones del Estado y de las Comunidades Autónomas. En este sentido, se han mantenido contactos con los gobiernos de Navarra, Aragón y La Rioja, y se están manteniendo conversaciones con Cataluña y el País Vasco. Este proyecto sería la continuación de la iniciativa que hace unos años tomó el Gobierno de Navarra, a través de Sodena, de poner en marcha el programa Orizont para dar apoyo financiero a una aceleradora de start-ups agroalimentarias. Desde Aragón, el consejero de Agricultura, Joaquín Olona, apoya la iniciativa, pero advierte que el proyecto del Ebro debe tener una línea continua y no aparecer y desaparecer como el Guadiana.


El Valle Alimentario del Ebro propone un ambicioso plan de acción que prevé la creación de un modelo de transformación digital y sostenible de la industria alimentaria, en línea con todas las políticas europeas, nacionales y regionales, así como con las necesidades de la estructura empresarial de la cadena alimentaria y, en particular, con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Este modelo se basa en cinco palancas que afectan a toda la cadena de valor del sector: la producción primaria sostenible, la garantía de alimentos sanos, seguros, sostenibles y asequibles, la modernización y digitalización de la cadena de valor, la eficiencia de los recursos y la economía circular, y la reducción y reutilización de residuos.


En el sector primario, el objetivo es cumplir los requisitos de biodiversidad y seguridad alimentaria y tratar de adecuar la oferta a la demanda de los consumidores. En este sentido, las propuestas comunitarias son la Biodiversidad y Del campo a la mesa, para reducir el uso de fertilizantes en un 20% y de productos fitosanitarios en un 50% para 2030. Las primeras proyecciones del plan prevén la consecución de un sistema agroalimentario neutro en carbono para 2050.


Cada una de las empresas participantes está aplicando su propio plan de transformación individual, de modo que las entidades participantes actúan como banco de pruebas para validar y perfeccionar un modelo estándar que pueda extenderse a toda la industria agroalimentaria nacional e internacional. El proyecto también prevé la creación de un centro de innovación y transformación que transferirá todas las lecciones aprendidas y las innovaciones a todo el sector, especialmente a las PYME. Este centro estará coordinado por la CNTA y el Gobierno de Navarra, con la participación de La Rioja y Aragón.


Hasta la fecha, la inversión prevista en el plan asciende a 620 millones de euros. De esta cantidad, la inversión prevista por las empresas representa 531 millones, y otros 89 millones corresponden a la inversión para apoyar la innovación y el desarrollo en el centro CNTA. Se calcula que por cada euro invertido se obtendrán cinco euros y un aumento significativo de las ventas.



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