• Fernando Carrasco

La marca Volkswagen Navarra produce su tercer coche a la espera de la producción de los eléctricos

La fábrica de VW en Navarra fabricó el lunes la primera unidad del nuevo Taigo, un SUV de estilo coupé de 4,26 metros de longitud basado en la misma plataforma que los modelos Polo y T-Cross que ya se ensamblan aquí. Es la primera vez que la planta produce tres modelos diferentes al mismo tiempo desde que la marca alemana entró en circulación.


El coche, que se fabricará en exclusiva para Europa, se adquirió en 2019 tras acordar una mayor flexibilidad y un aumento de la producción diaria. El proyecto la convertirá en la planta de referencia para los coches pequeños de VW en el continente.


"Su llegada confirma el extraordinario trabajo realizado por los empleados y garantiza el futuro de la fábrica", dijo Markus Haupt, jefe de VW Navarra desde julio, en la presentación del primer Taigo, que tendrá como destino Alemania. Al acto asistió también María Chivite, presidenta de la Comunidad Foral.

De hecho, el coche -junto con el más pequeño T-Cross- pertenece a uno de los segmentos de mayor crecimiento. En los primeros ocho meses de 2021, los SUV pequeños ya suponen una de cada cinco matriculaciones en España, con un incremento del 34%, el mayor de todas las categorías. Y el liderazgo mundial lo tiene el Seat Arona, construido sobre la misma base MQB-A0 que utiliza el VW Navarra.


Este dominio también se refleja en las cifras de producción de Landaben. La última previsión es de 237.000 unidades para 2021, de las cuales el 64% serán unidades del T-Cross, que se lanzó a finales de 2018. Y "para 2022, teniendo en cuenta las medidas de precaución por el desarrollo de la pandemia y la escasez de semiconductores, podemos esperar que el 50% sea T-Cross, el 35% Taigo y el 15% Polo", afirma la empresa. Y eso con un importante colchón, ya que el volumen previsto para este año es el más bajo desde 2005. Y un 32% menos que el récord de 351.000 unidades.


Aunque todo esto hay que ponerlo en el contexto del proceso de electrificación de la fábrica. La intención del Grupo VW es producir una nueva generación de modelos pequeños alimentados por baterías en España, con una inversión de 5.000 millones de euros liderada por Seat, parte de la cual se destinaría también a la creación de una gigantesca fábrica de baterías. Seat Martorell ensamblaría esencialmente versiones para Cupra y Skoda, mientras que Landaben se encargaría del modelo de VW esbozado por el prototipo ID Life desvelado en el salón de la movilidad IAA de Munich.


El cambio se haría mediante una estrategia conjunta entre Landaben, Martorell y la portuguesa Palmeli. Además, según Alfredo Morales, presidente del comité de empresa de la planta navarra, esto supondría un excedente de personal fijo -actualmente 4.798 personas- en 2023 y 2024, ante la llegada de los vehículos eléctricos. En una primera fase, esto podría suponer la desaparición del Polo a partir de 2025, ya que es el modelo que menos valor añade. Los sindicatos también cuestionan los volúmenes de producción asignados para compensar el hecho de que el coche eléctrico requiere hasta un 30% menos de mano de obra.


En respuesta a estas preocupaciones, Haupt ha enviado una carta a los empleados en la que les pide "calma y confianza" ante el "ruido mediático que pone en duda el futuro de la fábrica". La empresa añadió ayer que su estrategia "es garantizar que la producción de modelos de combustión y eléctricos sea compatible a partir de 2025, aunque las circunstancias específicas las dicte el mercado".

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