• Jose Luis Díaz

La inflación alcanza máximos no vistos desde 1992

En octubre, los precios subieron un 5,5% respecto al año anterior, un nivel que no se veía desde septiembre de 1992, hace 29 años. Las cifras preliminares publicadas el jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE) marcan un nuevo máximo de la inflación en España este año. Esta tendencia comenzó en marzo. Desde entonces, el coste de la vida lleva ocho meses subiendo debido a los elevados precios de la electricidad y los combustibles, al aumento del consumo y a los problemas de las cadenas de suministro mundiales, afectadas por una tormenta perfecta de colapso de los puertos, escasez de contenedores, escasez de trabajadores, escasez de chips y un aumento insostenible de los pedidos debido al desembolso de los ahorros de los hogares en un entorno de estímulo público y recuperación económica.


El aumento de la inflación en todo el mundo en los últimos meses nos hace pasar cada vez más páginas del calendario en busca de precedentes. En Alemania, en septiembre se alcanzó el nivel más alto de los últimos 29 años, pocos años después de la reunificación. En el caso de España, que tiene una historia mucho más densa de subida de precios, también hay que remontarse al mismo año: 1992, cuando se celebró la Expo en Sevilla y los Juegos Olímpicos en Barcelona. La fuerte recuperación fue impulsada por un aumento del 2% en la tasa mensual de los precios al consumo, el más alto desde 1986. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos frescos, los elementos más volátiles, se mantuvo en el 1,4%.


Aunque el índice adelantado por el INE no detalla las partidas que componen el IPC, en su nota de prensa achaca el dato a "las subidas de los precios de la electricidad y, en menor medida, de los carburantes y lubricantes para vehículos de pasajeros y del gas". Algunas variables han empeorado en el último mes. El crudo Brent cotiza ahora a 83 dólares, frente a los 78 dólares de finales de septiembre. Y en los primeros 27 días de octubre, el precio medio de la electricidad fue de 208,05 euros/MWh, el mes más caro registrado, inflado por los altos precios del gas natural y la escalada de los derechos de emisión de dióxido de carbono. Estas cifras repercuten en los bolsillos de los hogares, que, a excepción de las pensiones -vinculadas al índice de precios al consumo-, pierden poder adquisitivo porque sus salarios no suben al mismo ritmo que los precios, y en las cuentas públicas, que tienen que hacer frente a un mayor coste de las pensiones.


A la espera de la publicación de los datos de los países vecinos, la inflación española se sitúa desde abril en niveles superiores a los de la zona euro. En julio, alcanzó el 2,9%, frente al 2,2% de media de los 19 países; en agosto, la diferencia se redujo (3,3% en España, frente al 3% en los demás países) y volvió a acelerarse en septiembre (4% en España, 3,4% en la zona euro). Ya supera la cifra de septiembre en Estados Unidos (5,4%), donde el estímulo fue más fuerte, incluyendo la entrega de decenas de millones de cheques.

La cifra superó las estimaciones de los analistas de Funcas para todo el año. El antiguo servicio de investigación sobre el ahorro predijo que, en un escenario en el que los precios de la electricidad se estabilizaran, alcanzarían un máximo del 5% en noviembre y luego empezarían a bajar. Y un 5,3% en caso contrario.


Esta previsión, aunque sólo es aplicable a España, es una más de las muchas que conforman uno de los grandes debates económicos de nuestro tiempo a escala planetaria, que se resume en la pregunta: ¿cuánto durará la alta inflación? La respuesta choca con dos líneas de razonamiento: la primera, liderada por el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos, asegura que se trata de un fenómeno transitorio, que responde esencialmente a que el nivel de precios está reflejando un año pandémico en el que el consumo cayó bruscamente como consecuencia de la austeridad. "Cualquier comparación con 2020 está distorsionada", dijo este verano el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos.


La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, dijo el domingo que espera una flexibilización en la segunda mitad de 2022. Y los economistas del BCE creen que la inflación se disipará pronto, aunque ha superado sus estimaciones iniciales y ha sido revisada al alza hasta el 2,2% en 2021, el 1,7% en 2022 y el 1,5% en 2023.



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