• Fernando Carrasco

La gran alianza trazada por Biden en el pacifico agudiza el choque con China

La alianza estratégica entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia para contener la expansión china entre la costa oriental de África y el Pacífico oriental ha sacudido el tablero internacional. El acuerdo, criticado por Pekín por socavar la paz y la estabilidad en la región, es la respuesta más dura de la administración de Joe Biden a China. El consorcio también plantea la posibilidad de proporcionar submarinos de propulsión nuclear a Australia para patrullar las aguas del Mar de China Meridional, sobre cuya jurisdicción reclama Pekín. La alianza también se conocerá como Aukus, que significa Australia, Reino Unido y Estados Unidos.


Una repetición de la Guerra Fría se trasladó al este. La santificación final de la "angloesfera". Rastros de un incipiente neocolonialismo para contrarrestar el sueño imperial de la Nueva Ruta de la Seda. También, la finalización irreversible del Brexit gracias al fortalecimiento de las relaciones transatlánticas que pasan decididamente por encima de Europa. Hay muchas interpretaciones posibles del anuncio del miércoles de una alianza trilateral entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia para contrarrestar el poder de China en el Pacífico, y todas ellas tienen sentido. Un ataque con amenaza nuclear en el tablero de ajedrez altera significativamente el statu quo regional.



Tras desprenderse de su última responsabilidad en política exterior, la guerra perpetua de Afganistán, Estados Unidos ha dado un giro definitivo hacia Asia, con el Reino Unido como socio preferente y Australia como mayor beneficiario, mientras sustituye su envejecida flota de submarinos de propulsión nuclear con la ayuda de Washington y Londres, en detrimento de la fuerte industria de defensa francesa, con la que se ha comprometido a renovar la flota. No es ninguna novedad que Washington está decidido a utilizar todos los medios disponibles para frenar las ambiciones expansionistas de China -el primer dictado de política exterior de la administración Biden-, aunque ninguno de los tres funcionarios mencionó explícitamente a Pekín durante el anuncio oficial, que incluyó apariciones virtuales del primer ministro británico, Boris Johnson, y del primer ministro australiano, Scott Morrison. Altos funcionarios estadounidenses insistieron en que el pacto "no está dirigido contra ningún país en particular", mientras que Biden se negó a responder a preguntas sobre el gigante asiático, pero no hubo necesidad de atar ningún cabo suelto.


El acuerdo también tiene una importancia histórica, ya que será la primera vez desde 1958 que Estados Unidos compartirá su tecnología para desarrollar submarinos de propulsión nuclear. En ese año, Gran Bretaña consiguió la ayuda de Estados Unidos como aliado de ambos países en la lucha contra la Unión Soviética. Pero la mención de las armas nucleares es preocupante en el siglo XXI, especialmente en un momento en el que Washington está tratando de hacer que Irán vuelva al acuerdo nuclear, aunque Biden subrayó en su discurso que los nuevos submarinos de Australia no tendrán "armas nucleares", sino que estarán "armados convencionalmente y alimentados por reactores nucleares". "Es una tecnología segura", dijo.


El Primer Ministro Morrison también fue claro: "Australia no pretende adquirir armas nucleares ni desarrollar una capacidad nuclear civil. Seguiremos cumpliendo todos nuestros compromisos de no proliferación nuclear". A pesar de todas las salvaguardias, algunos observadores creen que el anuncio de Teherán puede interpretarse como una vía libre para proseguir con el programa de enriquecimiento de uranio.


Los tres países implicados se han comprometido a mantener un "régimen de no proliferación nuclear", una buena intención que no impidió que Nueva Zelanda anunciara minutos después del anuncio de la alianza que vetaría la entrada de nuevos submarinos en sus aguas. Australia se convertirá así en el séptimo país del mundo con una flota de este tipo. "Estamos hablando de propulsión nuclear, no de armas nucleares. Australia no tiene ninguna intención de conseguir armas nucleares y, de hecho, es el país que lidera todos los esfuerzos de no proliferación en el TNP [Tratado de No Proliferación Nuclear] y otros foros", dijo un funcionario de la Casa Blanca sobre la convención internacional heredada de la Guerra Fría.


El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) fue informado de la asociación "en una fase temprana de su desarrollo", dijo el jueves en un comunicado el director general del organismo, Rafael Mariano Grossi, quien destacó las "excepcionales credenciales de no proliferación nuclear" de Australia y el compromiso de los firmantes del tratado.


Sin embargo, la abundancia de precaución no puede enmascarar la creciente escalada en el Indo-Pacífico y, en particular, en las aguas del Mar de China Meridional. Tres de los submarinos nucleares más potentes de la Armada estadounidense fueron enviados este verano a la región del Pacífico ante el alarde naval de China en una zona de gran importancia comercial y estratégica que Washington y sus aliados consideran aguas internacionales y Pekín aguas jurisdiccionales.


Este anuncio estratégico se produce apenas diez días antes de que Biden reciba personalmente a los primeros ministros de Japón, India y Australia en la Casa Blanca el 24 de septiembre. Los cuatro países forman un grupo denominado Diálogo Cuadrilateral (QUAD), una asociación que responde a la asertividad de Pekín con el mundo. En su primera cumbre bajo la administración Biden, celebrada prácticamente en marzo, reiteraron su compromiso con "una región Indo-Pacífica libre y abierta con un orden marítimo basado en normas [en referencia a la impunidad de Pekín] en los mares del Sur y del Este de China". Australia se refuerza ahora como socio preferente de Washington, con el que ya participa en el sistema de vigilancia y espionaje mundial Five Eyes, junto con el Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda. Hace apenas tres años, las autoridades australianas decían que no había motivos para elegir entre Estados Unidos y China, pero ahora han hecho una oferta muy firme para enfrentarse a Pekín. Tanto es así que el jueves Morrison, en una declaración citada por los medios locales, instó al presidente Xi Jinping a mantener abiertos los canales de diálogo y expresó su confianza en que la región pueda vivir en paz y respetar la "soberanía e independencia de las naciones".

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