• Fernando Carrasco

La falta de previsión del Reino Unido ha agravado la crisis de las gasolineras

La crisis de los surtidores en el Reino Unido es ahora tan inflamable que amenaza con incinerar al Gobierno y a la oposición. Mientras los delegados de la reciente conferencia laborista en la localidad costera de Brighton expresan en voz alta su sorpresa por el hecho de que el partido esté sumido en disputas internas mientras el país explota a manos de Boris Johnson, los diputados y la prensa conservadora ponen en la picota al Primer Ministro por su errática gestión y su indecisión ante el problema, la escasez de camioneros, del que fue advertido hace meses. Downing Street presenta ahora planes diseñados para un posible Brexit repentino que ni siquiera ha tenido tiempo de elaborar lo suficiente como para que sean efectivos de inmediato.


Si el lunes por la noche Downing Street admitió por fin que sí, que tiene tropas en espera para intervenir en caso de necesidad -hasta 150 soldados, la mitad de los cuales podrían empezar a distribuir combustible este mismo viernes-, este martes el Gobierno de Johnson tampoco ha dado una respuesta clara a la petición más urgente que ha recibido hasta ahora: activar sus poderes de emergencia y priorizar el personal imprescindible en los surtidores.


"Todo el mundo tiene sus propias razones personales para querer llenarse", alegó el presidente de la junta directiva de la Asociación Médica Británica, Chaand Nagpaul, al ejecutivo. "Pero si nos quedamos sin gasolina en los surtidores, corremos el riesgo de que el personal del Servicio Nacional de Salud (NHS, en sus siglas en inglés) no pueda ir a trabajar o prestar atención esencial a las personas que lo necesitan", advirtió Nagpaul.

Su llamamiento fue respaldado por toda una serie de organizaciones y medios de comunicación, desde el poderoso sindicato Unison hasta el Real Colegio de Enfermeros y los diputados de la oposición en la comisión de transportes de la Cámara de los Comunes. Finalmente, Johnson se pronunció en una entrevista institucional grabada en Downing Street, desestimando la necesidad de esta medida excepcional. El Primer Ministro cree que la normalidad volverá pronto y que todo se debe al aumento de la demanda de servicios y recursos -gas, camioneros...- en la economía mundial. No tiene nada que ver con el Brexit. "Les pido a todos que intenten volver a la normalidad y que vayan a por gasolina cuando realmente la necesiten", dijo Johnson.


El Ejecutivo sigue jugando todas sus cartas a la información que recibe de las grandes petroleras, que esta semana han asegurado que hay mucho combustible en el Reino Unido. Pero el problema de la escasez de camiones se ha visto agravado por el pánico causado entre la población, que ha obligado a miles de conductores a hacer cola durante horas en las gasolineras de todo el país. La proliferación de periódicos sensacionalistas que veían sangre y beneficios en la historia, con ocasionales vídeos de usuarios golpeándose con los puños o incluso sacando cuchillos, incendió aún más el ambiente político. "Furia en el surtidor", proclamaba el martes un titular en la web del Daily Mail.


El ministro de Transportes aseguró que la situación había empezado a estabilizarse, aunque admitió que las colas en las gasolineras continuarían durante unos días más. "El nivel de combustible almacenado bajo los surtidores está empezando a aumentar y a estabilizarse, aunque todavía no se ha trasladado a las colas de usuarios. Sin embargo, significa menos gasolineras cerradas", explicó Grant Shapps.


Su optimismo choca con las cifras de la Asociación de Gasolineras del Reino Unido (PRA), que afirma que entre el 65% y el 90% de las más de 8.300 gasolineras del país ya están secas o casi secas. Los representantes del sector niegan rotundamente las afirmaciones de algunos conductores, reforzadas por la prensa sensacionalista, de que algunas gasolineras están subiendo los precios del combustible para aprovechar el pánico. "En cuanto llega un camión cisterna a una gasolinera, los conductores empiezan a avisarse unos a otros en las redes sociales. Como las abejas en un panal, se juntan y en pocas horas se acaba el combustible", explicó el presidente de la PRA, Brian Madderson.


El Gobierno conservador se resiste a admitir que el Brexit tenga algo que ver con la crisis de los surtidores, que atribuye principalmente a la escasez de camioneros en toda Europa. Pero su plan de suspender el Brexit durante tres meses y conceder visados temporales a 5.000 conductores de la UE para salvar las Navidades se encontró con una respuesta tajante y fría por parte del comercio. No sólo porque nadie ve el atractivo de un visado de tan corta duración cargado de trámites burocráticos y administrativos, sino también porque la demanda es muy alta en muchos países del continente con mejores condiciones de trabajo y calidad de vida.


"Los camioneros de la UE con los que hemos hablado no quieren ir al Reino Unido para ayudarles a salir de la mierda en la que están metidos", dijo sin rodeos a la BBC Edwin Atema, portavoz del sindicato de transportistas holandés FNV.


Las expectativas de que esa solución ayude a salir de la crisis han disminuido, al igual que muchos expertos cuestionan la decisión de mantener a los militares en estado de alerta, además de intentar dar la impresión de que el gobierno está haciendo algo. "El país quiere que Downing Street se haga cargo de la situación y tenga un plan. Tenemos que sacar las tropas ahora, no mantenerlas en espera", dijo Tobias Ellwood, ex soldado condecorado y ahora presidente de la comisión parlamentaria de defensa.


Otros, como Mike Grannat, un alto funcionario que creó la Secretaría de Contingencias Civiles, recordaron a la BBC la crisis de las gasolineras que vivió el gobierno laborista de Tony Blair en 2000, y criticaron la gestión de la crisis actual por parte de Johnson: "Blair se propuso explicar al público que o se recortaba o el sistema no iba a dar abasto. Eso se llama liderazgo", dijo Grannat.

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