• Jose Luis Díaz

La española Paula Barosa campeona en Indian Wells

Paula Badosa perdía por 5-4 en el tercer set, le acaban de hacer un break y se lo tomó muy mal mentalmente. Se puso una toalla en la cabeza en el descanso. No quería ni mirarlo... O tal vez quería darse cuenta de que en el tenis, nada está decidido hasta el final. Azarenka, una veterana, comenzó ese juego, que podría haber sido definitivo con un 30-0, con esa sensación de volar y pensar: "No puedo huir". Pero se fue a un partido acortado y ahí estaba Badosa para aprovecharlo, para hacer historia. La barcelonesa no se dio por vencida, se aferró a la pista hasta que su oponente falló cuatro bolas seguidas. Como resultado, se mantuvo en el partido y no lo desperdició. Hizo historia (7-6 [7/5], 2-6 y 7-6 [7-2]) al aguantar en el epicentro para llegar a donde ninguna española había conseguido llegar antes: ganar en Indian Wells. Conchita Martínez estuvo cerca en 1992 y 1996, pero la final fue su límite. Badosa la rompió para rematar una semana de ensueño y confirmar que sí, que está aquí para luchar contra los mejores. Tras la actualización del ranking, será la 13ª jugadora en la clasificación de la WTA, la 13ª del mundo.


La batalla duró tres horas y cuatro minutos. Impresionante. A Paula Badosa le costó la activación tras el primer set, pero a menudo fue un primer set lleno de tensión y de alternativas, jugado al límite, con ocasiones perdidas y remontadas. La española cedió la primera rotura después de luchar por hacerse con el primer servicio. 4-3. Pero la bielorrusa respondió rápidamente en el siguiente juego. Badosa volvió a tener la ventaja del break poco después, 6-5. Y cuando sirvió para el set, no pudo cerrarlo. Hubo buenos puntos, largos intercambios y también mucha tensión, que se reflejó de nuevo en el tie-break: Badosa volvió a liderar, el espíritu de autoconservación de su veterana oponente estuvo siempre presente para remontar un 3-0 en contra en el tie-break, resistiendo pero sin llegar a quebrar a la española, y recuperando su firmeza en el último punto de un escándalo, agotando, desgastando, de un lado a otro, hasta que el último revés abierto no tuvo respuesta de la agotada Azarenka. Fueron 78 minutos asombrosos.

Y mantenerse ahí arriba es complicado.La española se tomó un descanso mental y lo compensó con un rápido 0-3 en contra al principio del segundo set. El planteamiento de la bielorrusa era envidiable. Sacó el puño cada vez, en cada detalle, en casi cada punto. Ha jugado miles de partidos en la pista (fue número 1 y ganó dos Grand Slams y un oro olímpico) y fuera de ella para conseguir la custodia de su hijo. No se iba a rendir y el segundo set estaba igualado. Badosa trató de responder recuperando el descanso, pero no fue suficiente y se distrajo un poco. Se sintió aliviada al volver.


Porque incluso ella sabe lo que es pasar por momentos difíciles y dejarse aplastar por el peso de la fama cuando se es muy joven. La depresión que sufrió ha quedado muy atrás y los pasos que ha dado en el último y frenético año son siempre hacia adelante. Con Xavi Budo como entrenador, hace tiempo que recuperó la confianza, ella que ganó el Roland Garros junior y que vio que los resultados no llegaban. Con Javier Martí empezó a competir de tú a tú con las raquetas más fuertes del circuito en 2020, y desde agosto ha emprendido otro viaje para trabajar con Jorge García, con quien ya estuvo entrenando hace una década. Ahora es una tenista a tener en cuenta. También se preparó mentalmente para el partido, y aunque Azarenka comenzó el último set de forma amenazante y llegó a tener una racha de 0-30, Paula la apagó rápidamente. Desde la línea de fondo, tuvo golpes más fuertes que Azarenka y los sacó. Ella también ha celebrado las pequeñas victorias mostrando su puño: remontó un juego en contra en la primera partida, ganó la segunda y se puso en cabeza. El carrusel de emociones continuó. La bielorrusa continuó con su tenis agresivo y sus incursiones en la red, y en el tercer set logró un contrabreak con la ayuda de Paula, que sintió los nervios con algunas dobles faltas y regalando el último punto con un revés ofensivo de una bola corta.


La tensión se multiplicó. De un 2-0 a favor de la barcelonesa, pasó a un 2-2 y luego se libró milagrosamente de más daños con valentía, ya que en sólo cuatro juegos de este set ya había tenido los mismos ganadores que en cada uno de los dos anteriores. La española parecía estar en el filo de la navaja, luchando cada vez que tenía que servir y amenazando cada vez que no conseguía su primer servicio. También consiguió escapar del siguiente 0-30 con unos incisivos golpes de fondo. Fue 4-3 para ella. La española presionó entonces para conseguir un break crucial, pero Azarenka se defendió ganando bolas imposibles. Llegó al punto de no retorno, cuando los errores ya son costosos. De nuevo con el saque se llegó al 40-15, un juego más cómodo ... O eso parecía. Una doble falta por autopresión y luego tres bolas fuera. La bielorrusia corría y defendía brillantemente por encima de todo, pero Badosova no podía finalizar las ocasiones que creaba. Su cara lo decía todo. Se sentó a descansar y se cubrió la cabeza con una toalla. Pero ni los mejores ni los más experimentados jugadores se libran de la tensión de terminar un partido. Azarenka estaba sirviendo para ganar y estaba 30-0 arriba, pero entonces dejó caer cuatro bolas. La española, con más ganas que nunca de empezar a golpear su revés paralelo, firmó la última película del tie-break con una derecha de crucero. Y entonces se tiró al suelo emocionada, con lágrimas en los ojos. Por supuesto.










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