• Fernando Carrasco

La CEOE satisfecha ante el acuerdo por la reforma laboral entre PSEO y Unidas Podemos

La inclusión de representantes del Ministerio de Economía en la mesa de negociación donde se decide el futuro de la reforma del mercado laboral, en línea con el pacto entre el PSOE y Unidas Podemos, ha estimulado el diálogo social. La patronal celebró la presencia de miembros del Ministerio de Nadia Calviño en la mesa de negociación, que consideran más cercana a sus posiciones que el Ministerio de Trabajo que dirige Yolanda Díaz.


"Sólo hay un Gobierno y estamos negociando con él", dijo Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), durante el desayuno del miércoles. "No entro en el juego de si me gusta más mi padre que mi madre", añadió a su vez. Aunque el jefe de la patronal pinchó a los vicepresidentes - "Es mucho más complicado [la reforma] que hablar de una guerra entre dos ministros"-, Garamendi reiteró que la voluntad de su organización y de Cepyme (la patronal de las pequeñas y medianas empresas) es mantener el diálogo independientemente de quién esté al frente.


"Pensamos que en todas las negociaciones estamos negociando con el gobierno. Quién decida llevar a la mesa o cómo se organice es cosa del Gobierno", admiten fuentes de la CEOE. En cuanto a la supuesta "intromisión" de Calviño que provocó la crisis entre los socios de gobierno, Garamendi se apresuró a acotar su pinchazo a la vicepresidenta económica: "No sólo me interesa lo que dice el Ministerio de Trabajo, sino también la Comisión Europea, el FMI, la OCDE, el Banco de España, y también me interesa, porque no puede ser de otra manera, lo que dice el Ministerio de Economía, el de Educación..."


La coherencia entre Calviño y los empresarios también se ha observado en otras negociaciones, como la del salario mínimo (SMI). La patronal justificó su oposición a la subida del salario mínimo fijada por el Gobierno por su repercusión en el empleo, lo que fue igualmente valorado por el ala socialista del Gobierno y especialmente por la vicepresidenta Calviño. Sólo cuando organismos internacionales como el FMI alabaron la recuperación de España, el Gobierno abrió el candado y acordó con los sindicatos la subida del salario mínimo a 965 euros mensuales en 14 tramos.

Sin embargo, la entrada de los representantes de Economía ha provocado cierta preocupación entre los sindicatos, especialmente por el estado actual de las negociaciones. Fuentes internas de UGT y CC OO, las organizaciones más representativas que tienen cabida en el diálogo social, restan importancia al acuerdo político, afirmando que no cambia las bases de la negociación. Públicamente, sin embargo, los representantes de ambos sindicatos han dado un poco más de brillo a la fumata blanca del PSOE y UP.


"Todo lo que suponga una intensa coordinación en el gobierno y en las posiciones colegiadas es bueno para nosotros porque hace que la mesa de negociación sea más fiable", dijo Unai Sordo, líder de CC OO. Aunque advirtió: "Habría un problema si se reconsideraran las propuestas que se han presentado, porque una parte de las negociaciones, la relativa a los convenios colectivos, está muy madura". Pepe Álvarez, secretario general de UGT, se mostró algo menos entusiasmado con la resolución del conflicto: "Todo ha sido una tormenta en un vaso de agua".


"Al igual que llevamos la representación que consideramos oportuna, pero hablamos con una sola voz, damos por hecho que el Gobierno también lo hace", señaló la CEOE. Fuentes conocedoras de la reunión, que llegó a su capítulo final el miércoles, afirman que se desarrolló "particularmente bien", ya que "todas las partes" presentaron varias propuestas sobre diferentes partes de las negociaciones.





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