• Jose Luis Díaz

Koeman es despedido del Barcelona tras la derrota contra el Rayo Vallecano

Ronald Koeman fue destituido este miércoles como entrenador del Barcelona a su regreso de Madrid, de forma tan inesperada -por el momento como previsible por los resultados-, después de que los azulgranas perdieran por 1-0 ante el Rayo Vallecano en un partido de Liga. La noticia fue anunciada por el diario Sport en pleno vuelo y se confirmó oficialmente cuando el equipo llegó al aeropuerto de El Prat a medianoche. La directiva se remite a un comunicado en el que no se especifica el sustituto del técnico holandés, que se incorporó en agosto de 2020 para sustituir a Quique Setién tras la derrota por 2-8 ante el Bayern de Múnich en la Liga de Campeones en Lisboa.


La trayectoria de Koeman como entrenador es notablemente diferente a la de un jugador adorado por la afición barcelonista desde que marcó el gol que dio al club su primera Copa de Europa en el mítico Wembley en 1992, tras vencer a la Sampdoria en la final. Koeman dimitió como seleccionador holandés, lo que se interpretó como una muestra de servicio al Barcelona.


Sin embargo, su condición de entrenador del club no impidió su salida, ya que la actual dirección, a cargo de Joan Laporta, nunca lo sintió como suyo, sino que lo asoció al mandato del ex presidente Josep Maria Bartomeu. El guiño al fútbol es tan curioso que Koeman fue destituido justo un año después de la dimisión de Bartomeu.

Aunque se especuló con su reincorporación para establecer su autoridad con los jugadores, Laporta siempre dudó de Koeman. En plena campaña electoral a la presidencia, antes del final de la temporada pasada, aseguró su continuidad y luego, en una reunión sorpresa en verano, se planteó su salida: Laporta pidió a Koeman 15 días para encontrar un sustituto, de lo contrario le mantendría en su puesto, ya que había firmado un contrato hasta junio de 2022.


Las relaciones no mejoraron ni siquiera después de conocerse que el presidente había instado al entrenador a dar más protagonismo a jugadores como Riqui Puig y Umtiti y, sobre todo, a optar por un 4-3-3 en lugar de desplegar un equipo de tres centrales (3-5-2). Sin embargo, esto no ocurrió. La desconfianza no impidió que se accediera a la petición del entrenador de fichar a Memphis y Eric García en verano y posteriormente a Luuk de Jong. Nadie le advirtió de la marcha de Messi y posteriormente de Griezmann cuando ya había tenido que despedir a Luis Suárez por orden de Bartomeu.


Laporta sabía que con la vuelta del público al estadio, el enfado de la afición podría volverse contra el palco tras considerar insostenible la continuidad de Koeman. El presidente no podía retrasar más la decisión, que estaba congelada por la falta de indemnización y el hecho de que la indemnización del holandés costará unos 12 millones de euros y el contrato de Quique Setién aún no se ha resuelto. El descalabro financiero exige un entrenador que se ponga al servicio del club, como hizo Koeman en su momento. La diferencia es que ahora manda Laporta y no Bartomeu.









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