• Fernando Carrasco

Johnson se niega a flexibilizar su política migratoria para aliviar la crisis actual

Boris Johnson ha decidido rearmar su ideología ante el diluvio de críticas que está recibiendo su gobierno estos días. Por primera vez en una semana en la que las gasolineras se han quedado sin combustible y miles de británicos han expresado su descontento con la situación, la primera ministra ha admitido que el Brexit tiene algo que ver con que la crisis sea más drástica en el Reino Unido que en otros países europeos. Pero no hay vuelta atrás. "La solución no es volver a abrir el grifo a la inmigración incontrolada y permitir que un gran número de personas hagan el trabajo que hay que hacer", advirtió Johnson en una entrevista con la BBC.


Este domingo se inauguró oficialmente la conferencia anual del Partido Conservador en Manchester. Sobre el papel, era una oportunidad ideal para remodelar el mensaje del partido en un momento en el que el Reino Unido empieza a recuperarse de la pandemia. Johnson esperaba aprovechar el cónclave político para presentar su mensaje de "nivelación hacia arriba" del país. Más inversión y gasto en el norte y el centro de Inglaterra, el llamado "muro rojo" donde miles de votantes laboristas decidieron cambiar de partido en diciembre de 2019. En cambio, el partido celebra su convención al final de una semana de caos en la que la mayoría de las gasolineras de todo el país han tenido que cerrar debido a la escasez de combustible. Una semana en la que Downing Street se ha visto obligada a llamar al ejército -hasta 200 efectivos comenzarán a desplegarse el lunes- para suplir la escasez de conductores de camiones cisterna de combustible. Una semana en la que hubo que suspender las leyes nacionales de competencia para que las principales compañías petroleras pudieran acordar entre ellas una estrategia de distribución de gasolina y gasóleo en todo el país. Y la semana en la que Johnson tuvo que "aparcar" el Brexit y dejar entrar a los trabajadores de la UE en el país, en contra de sus principios. Hasta 5.000 visados temporales para camioneros en un intento desesperado por acelerar las entregas y evitar una Navidad políticamente desastrosa.

Sin embargo, en las horas previas a la convención del Partido Conservador, Johnson hizo de la necesidad una virtud. Culpó de todo lo que está pasando al "sistema roto" de fabricación que el Brexit supuestamente va a arreglar. "Cuando la gente respaldó el cambio en 2016 [al ganar el referéndum sobre el Brexit] y cuando volvió a respaldar abrumadoramente al Partido Conservador en 2019, votó para acabar con el modelo económico roto del Reino Unido, que se basaba únicamente en los bajos salarios, el empleo poco cualificado y la baja productividad crónica. Ahora nos estamos alejando de todo eso", dijo Johnson.


Se trata de un esfuerzo sostenido del Gobierno conservador desde que se aprobó el nuevo proyecto de ley de inmigración a principios de 2021. Tras el Brexit, su principal promesa fue acabar con la libre circulación de personas que permanecían en el club de la UE. Se introdujo un sistema de puntos en el que los trabajadores comunitarios debían competir en igualdad de condiciones con los del resto del mundo. Se introdujo un salario mínimo de casi 30.000 euros al año para obtener un visado y un permiso de trabajo. "Los empresarios británicos tendrán que adaptarse y ajustarse al fin de la libre circulación de personas. No esperamos que el resultado del sistema por puntos reproduzca la situación actual. Es importante que los empresarios dejen de confiar en la política de inmigración como alternativa a la necesidad de retener a los trabajadores, aumentar la productividad e invertir más en tecnología y automatización", dice un documento de Downing Street en el que se expone la nueva política.


El resultado, mientras salimos de la pandemia y afrontamos la recuperación con las manos atadas por el Brexit, ha sido una tormenta perfecta. Johnson y su ministro de Economía, Rishi Sunak, ya han admitido que habrá problemas de abastecimiento en Navidad. "Habrá un periodo de ajuste [tras el Brexit], pero es lo que necesitamos", dijo el primer ministro. Habrá escasez de carniceros, camioneros, recolectores, limpiadores y trabajadores de mantenimiento en hoteles, camareros en restaurantes y trabajadores de la construcción. La principal organización patronal del país, la CBI, ha pedido al Gobierno de Johnson que permita una solución a corto plazo en forma de aumento de la inmigración, mientras los empresarios trabajan para invertir en formación y bienes de equipo y para aumentar los salarios a medio y largo plazo. "Adoptaremos medidas prudentes, que pueden incluir cierta inmigración gestionada, como haría cualquier gobierno sensato", admitió Johnson durante un discurso en un club juvenil de Manchester. Todos somos descendientes de inmigrantes de una manera u otra a lo largo de los siglos, pero es algo que hay que controlar", señaló el Primer Ministro.


Cinco mil visados para camioneros de la UE -queda por ver cuántos responderán realmente al desafío- junto con cinco mil quinientos visados para trabajadores de la industria avícola -para garantizar el suministro de pavos de Navidad- serán la última concesión de un gobierno conservador deseoso de dar un impulso a las empresas. "Básicamente, depende de ellos el encontrar una solución", dijo Johnson. Los conservadores arrancan su convención aprobando la mayor subida de impuestos en décadas, pero el país, que se enfrentará a la escasez de suministros en los próximos meses, cree que el Brexit es lo mejor que le ha pasado al Reino Unido en su historia reciente.

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