• Jose Luis Díaz

Iván Duque dijo que serán más estrictos con las actitudes contrarias a la Constitución.

El Presidente de Colombia también defendió la reforma policial que su gobierno tiene previsto llevar a cabo.


Iván Duque, presidente de Colombia desde agosto de 2018, afronta la parte final de su mandato sabiendo que la ola de protestas que estalló en su país el pasado mes de abril marcará irremediablemente su legado. El gobernante, que se encuentra de visita oficial en España, se esfuerza por presentar unos resultados que resulten atractivos tanto para los ciudadanos de a pie de su país como para los inversores extranjeros. El afable y buen humor de Duque utiliza medidas como la vacunación masiva y la mejora de la educación universitaria para defender su gobierno. "El momento de la protesta nos ha ayudado a convertir la adversidad en oportunidad", asegura pocas horas después de aterrizar en Madrid el miércoles.


A la pregunta de si estos episodios, que han dejado más de 50 muertos y 2.000 heridos, han empañado su mandato, el Presidente se apresuró a decir: "No sé si lo han empañado; era una situación difícil que teníamos que afrontar. Lo importante es el legado estructural que estamos dejando, centrado en la justicia, con la ley de inversión social y la reforma fiscal más importantes de este siglo." El dirigente colombiano aplica una especie de método igualitario para analizar las reformas que han surgido de estos episodios de protesta. Estos cambios legales "garantizan la protesta pacífica y la tolerancia cero ante cualquier acción de los miembros de la fuerza pública que viole la Constitución y cualquier acción de un ciudadano contra la fuerza pública".




Sin embargo, el presidente, que ha tenido un bajo índice de popularidad casi desde el principio, no rehúye los episodios de abuso policial que se han producido estos días: "La fiscalía y las investigaciones internas han avanzado. Ya se han tomado decisiones contra algunos miembros de la fuerza pública cuando se ha comprobado que su actuación viola la Constitución. Espero que a finales de año tengamos una situación mucho más clara para mostrar tolerancia cero". Los ajustes suponen cambios para la policía nacional: "Una nueva metodología en el escalafón de ascensos y ajustes en el régimen disciplinario para hacerlo aún más drástico contra las acciones violatorias de la constitución". Con el mismo énfasis con el que destaca el resto de medidas de su gobierno, no duda en definir esta legislación como "la reforma más importante del siglo en la policía nacional".


Si la violencia empleada para reprimir las protestas minó la reputación de Colombia, una medida completamente diferente, la legalización de la residencia de los venezolanos que huyeron a un país vecino, había recibido un gran reconocimiento internacional sólo dos meses antes. "Estos 1,8 millones de personas ya estaban en Colombia, pero eran invisibles. Con el estatuto de protección temporal, se incluirá a un millón de personas a finales de año y a otras 800.000 en el primer semestre", promete. Consciente de que este colectivo también despierta cierta desconfianza entre los colombianos, Duque destaca los aspectos de la decisión que mejoran la seguridad ciudadana y desincentivan la competencia laboral: "Cualquier migrante que cometa un acto contrario a la ley ahora está registrado, se le puede aplicar la ley. Y el venezolano que cobraba menos que un colombiano ya no puede ser contratado con un salario inferior. Los estudios que hemos realizado demuestran que una inmigración fraternal y bien gestionada es positiva para el desarrollo económico.


En este marco se atreve a decir que el gesto "no puede ser ilimitado" y que es necesario "para que Venezuela transite rápidamente a la democracia". Duque evita expresar su plena confianza en el proceso de diálogo que se ha iniciado recientemente entre el Gobierno venezolano y la oposición, pero admite que "por la presión internacional, la dictadura [se refiere al régimen de Nicolás Maduro] no tuvo más remedio que sentarse a la mesa". Este es un logro muy importante. Sin embargo, el objetivo debe ser unas "elecciones presidenciales rápidas".


A pesar de esbozar estas consideraciones políticas, Duque trata de alejar su discurso lo más posible del propósito que le trajo a España: presentar su país como un terreno fértil para la inversión. El presidente, que se reunirá este jueves con el rey y con Pedro Sánchez, pretende conseguir de las empresas españolas "inversiones de más de 2.000 millones de dólares [1.692 millones de euros] en los próximos años". Su mandato al frente del país latinoamericano terminará mucho antes, tras las elecciones de mayo de 2022.

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