• Jose Luis Díaz

El Real Madrid envía un mensaje de éxito a Europa con un buen resultado

El Real Madrid se propuso marcar territorio desde el primer día. Mostrar músculo en Europa contra el campeón Efes, con Williams-Goss, Haga, Yabusele y Tavares en un quinteto fuerte, junto a Causeur, el embajador acreditado de la delegación francesa. Los blancos querían mostrar su ambición y su rearme tras la agonizante racha de playoffs sin victorias del año pasado. Y el duelo duró un suspiro. Demarraron los de Laso y llegaron sólidos y rápidos a la meta. Primero con intensidad defensiva y sin faltas, luego con carreras a cancha abierta e impulsados por la sintonía fina de Heurtel (15 puntos). Un cambio rápido con el que el equipo local superó a un Efes hipotenso, que no encontró respuesta ni remedio. De un 12-0 a los tres minutos a un 32-15 al final del primer cuarto. Con unos porcentajes de tiro notables por parte de los madridistas y los grilletes del rival completamente anulados por Micic. Después, una serie de tres triples consecutivos de Llull, William-Goss y Abalde rompió definitivamente la tabla de anotadores (41-20, m. 13). El equipo local no aflojó, y con Yabusel (15 puntos y una explosión de energía) y Tavares (13 puntos y 12 rebotes) a la cabeza, jugó con la vista puesta en el pasado, el presente y el futuro de la competición ante uno de sus enemigos más íntimos de los últimos tiempos en la Euroliga.

Fue Larkin quien trató de salvar al Madrid en medio del chaparrón madrileño, pero su producción anotadora apenas fue suficiente para reducir la diferencia. Los pupilos de Laso se marcharon al descanso dominando el rebote (19-8 al descanso; 42-18 al final), una estadística que no se puede mejorar. Y aunque su ataque se redujo casi a la mitad (de 32 puntos en el primer cuarto a 18 en el segundo), su concentración defensiva se mantuvo intacta hasta el final. Al igual que la diferencia de puntuación, que contrastó con el panorama que ambos equipos habían vivido cinco meses antes. Esta vez, los jugadores de Laso tuvieron tiempo de divertirse y ajustar sus camisetas para la prometedora imagen con la que comienza el Tourmalet de la Euroliga.


En mayo, el Madrid cayó de rodillas en la eliminatoria de cuartos de final contra el Efes en Estambul, después de que Laso utilizara sus recursos y su pizarra como nunca antes. El quinteto inicial estaba formado por Alocén, Carroll, Abalde, Garuba y Tyus. Con Garuba liderando una orgullosa subversión a través de una mutante zona 1-2-2 que por momentos cortocircuitó a un Efes que parecía inexpugnable. Pero ni siquiera eso fue suficiente para evitar las consecuencias de una descapitalización que sólo terminó en la ventana de transferencias del verano. "Venimos de dos años difíciles por la marcha de jugadores muy importantes [Doncic, Campazzo, Deck] y por las lesiones de larga duración de jugadores clave [Randolph]. Era clave para nosotros reconstruir la plantilla", dijo Laso antes de comenzar su undécima temporada al frente del equipo. En seis de las nueve ediciones anteriores completadas de la Euroliga (la de 2020 se canceló por la pandemia), su Madrid llegó a la Final Four, llegó a la final en cuatro y levantó el trofeo de campeón sobre sus cabezas en dos (2015 y 2018).


Y nadie como Guerschon Yabusele, con sus enormes 2,04 metros, representa la renovada fuerza física de los blancos tras su reconstrucción. Un amplio repertorio al que se unirán el próximo mes Thompkins y Randolph para luchar por volver a la Final Four. En la primera jornada, las embestidas de Yabusele (que se llevó una larga ovación del público del Palacio), la táctica de Heurtel y la fiabilidad de Tavares fueron suficientes para que el Madrid venciera al campeón. Sólo el último set del equipo turco dio la vuelta al marcador 77:56 del minuto 36 al 82:69 final.

0 visualizaciones0 comentarios