• Jose Luis Díaz

El Gobierno acepta que Díaz lidere la reforma laboral con la presencia de los demás ministerios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, busca un equilibrio para superar una crisis en la coalición sobre quién y qué negociará la fase final de la reforma laboral, una ley clave de la legislatura. La última oferta de La Moncloa a Podemos es clara: Sánchez aceptará el liderazgo de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y de su equipo laboral para negociar la reforma con los agentes sociales como hasta ahora, pero con la condición de que los ministerios socialistas, especialmente el de Economía, estén presentes. Se trataría, por tanto, de una especie de negociación que sería vigilada o supervisada por el equipo encargado de esta cartera y la vicepresidenta primera, Nadia Calviño.


La oferta se hizo este martes en una discreta reunión previa al Consejo de Ministros, a la que asistieron los principales ministros del PSOE y de Unidas Podemos implicados en la negociación -Félix Bolaños, María Jesús Montero, Yolanda Díaz, Ione Belarra e Irene Montero- y supone un cambio significativo, ya que el pasado jueves Economía anunció por carta a Trabajo que coordinaría toda la negociación y ahora reconoce el liderazgo del equipo de Díaz.


La ministra de Política Territorial y portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, admitió que es Trabajo quien "lidera" y "representa" al gabinete en la mesa de diálogo social, pero insistió en que otras carteras del espectro socialista también deberían estar presentes. Este liderazgo también fue admitido por la propia Calviño, y en un tono completamente distinto al de los días anteriores, cuando insistió en que su vicepresidencia debía coordinar los equipos de los distintos ministerios que llevarían a cabo la reforma del mercado laboral, reduciendo así el peso de Trabajo.

Podemos respondió a esta oferta diciendo que antes de acordar el modo de negociación y los participantes, había que ver si había acuerdo sobre el contenido de lo que se iba a negociar, por lo que, según fuentes del Ministerio de Trabajo, propuso una reunión con Economía este martes para acordar el núcleo de la reforma, es decir, tratar el alcance y los límites de la misma, y sólo entonces discutir quién la negociaría.


Los socialistas insisten en que no hay diferencias fundamentales de contenido, pero aún no han especificado en qué puntos estarían en desacuerdo. Unidas Podemos teme la entrada del equipo de Calviño en las negociaciones porque cree que intentará diluir algunas de las propuestas que los laboristas ya han presentado en los últimos meses. El problema de fondo es de contenido, ya que las visiones difieren, pero sobre todo hay una clara desconfianza entre Díaz y Calviño y sus equipos.


Los trabajadores ya han completado una parte importante de las negociaciones y en el Gobierno circula un documento con la última propuesta alcanzada en el diálogo social, pero el sector socialista aún no ha dejado claro qué parte del texto no suscribiría o cambiaría. Ambos socios desconfían el uno del otro: Economía no se fía de la negociación laboral y el equipo de Díaz teme que si el de Calviño entra en ella, lo haga con el objetivo de dominar la negociación y aplicar una reforma más blanda. "El debate no es sobre la metodología. El público no está interesado en eso. Quieren saber si vamos a acabar con la precariedad laboral, con la devaluación salarial de la reforma del PP, si los jóvenes van a trabajar en condiciones dignas, si los convenios de empresa van a dejar de primar sobre otras formas de negociación colectiva, o si la ultraactividad de los convenios va a volver al statu quo anterior", dijo Díaz.

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