• Fernando Carrasco

Desacuerdo en el Gobierno Portugués por la aprobación de los presupuestos

A los socialistas portugueses les costó menos aliarse con la izquierda para derrocar al Gobierno de Pedro Passos Coelho en 2015 que pactar con los mismos grupos unos presupuestos generales del Estado para 2022. Al menos eso es lo que se deduce de las negociaciones a tres días de la primera votación del presupuesto, prevista para el miércoles 27. Los contactos de este sábado entre el primer ministro António Costa y los líderes del Bloco de Esquerda (BE), Catarina Martins, y del Partido Comunista Portugués (PCP), Jerónimo de Sousa, no parecen haber aliviado el camino del Gobierno socialista rodeado de zarzas. Tras la reunión del domingo de la presidencia nacional del Bloque, Martins anunció que votarían en contra del proyecto de presupuesto "si no cambia nada", aunque dijo que seguirían negociando. De este modo, el Bloco reiterará la postura negativa que ya ha adoptado sobre los proyectos de ley de 2021.


La decisión del PCP, que también se reunió con su comité central este domingo, se anunciará este lunes en una rueda de prensa organizada por De Sousa. En 2021, fueron el PCP y los minoritarios y ecologistas Verdes y Personas, Animales, Naturaleza (PAN) los que permitieron que se aprobara el proyecto de presupuestos del Gobierno con su abstención. En 2020, los socialistas lograron salvar el presupuesto gracias a las abstenciones del PCP y del BE. El Partido Socialista (PS) sólo cuenta con 108 diputados en la Cámara, que tiene 230 escaños, pero el apoyo del Bloque (18 diputados) o del PCP (12) habría sido suficiente para dar luz verde al presupuesto.

Lo más paradójico de la situación política actual de Portugal es que casi nadie quiere una crisis que lleve a elecciones anticipadas en un año en el que el país recibirá una lluvia de fondos del Plan de Recuperación y Resistencia de la Unión Europea. El Presidente de la República portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, que podría llamarlos en caso de que no se aprueben los presupuestos, pero que no deja de llamar a la estabilidad, no lo hace: "Sigo esperando la posibilidad de que se aprueben los presupuestos generales. Mantengo el mismo deseo y la misma expectativa. Sólo tengo un escenario en mente y no voy a especular sobre otros". Si se aprueba, dijo este fin de semana, se ahorrarán "muchos costes, muchos problemas y algunas preocupaciones".


Ni el Partido Socialista, que teme que su pérdida de alcaldías en las últimas elecciones municipales sea la primera señal de un cambio de ciclo en Portugal, ni su principal rival, el conservador Partido Socialdemócrata (PSD), teóricamente beneficiario de la crisis socialista pero actualmente en tensión por el proceso de elección de su próximo líder. Los partidos de izquierda que se enfrentan a elecciones anticipadas tampoco están tranquilos. Las elecciones municipales supusieron un revés para el PCP, una organización con una larga trayectoria de trabajo a nivel local, y la irrelevancia del Bloque en los ayuntamientos, que no obtuvo casi ningún concejal. A esto se añade la incógnita de cuánto les castigarían sus votantes en las urnas si se les responsabiliza de acelerar las elecciones.


El Gobierno portugués ha redoblado esta semana sus esfuerzos por congraciarse con la izquierda aprobando medidas en materia de sanidad, empleo, pensiones y cultura, pero no parece haber convencido a sus antiguos socios de la llamada geringonça, como se denominó a la alianza de tres partidos que provocó la salida del Gobierno de Passos en 2015. El jueves, mientras el primer ministro asistía a un Consejo Europeo en Bruselas, el Consejo de Ministros, que duró diez horas, aprobó un nuevo estatuto para el Servicio Nacional de Salud que regula la exclusividad de los profesionales para que no ejerzan paralelamente en el sector privado (en una primera fase, se limita a los médicos con responsabilidad profesional), y varias medidas en materia laboral, como la mejora de la indemnización por despido para determinados tipos de contratos (de 18 a 24 días por año) o el aumento de la retribución de las horas extraordinarias por encima de las 120 horas extra al año. Además, se ha dado luz verde al estatuto laboral del sector cultural, también reclamado por la oposición de izquierdas, y hace una semana se aprobó otra medida para satisfacer al PAN: la prohibición de que los menores de 16 años asistan a las corridas de toros.


Ante el previsible fracaso de la votación del miércoles, Costa anunció que estaba dispuesto a continuar en el Gobierno, aunque la decisión de convocar elecciones corresponde al Presidente de la República.
























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