• Jose Luis Díaz

Derrota del Atlético frente al Liverpool con expulsión incluida

El Liverpool comenzó con su fútbol huracando, el buque insignia de una tendencia que ahora marca el desarrollo del juego. Presión de los laterales en el campo contrario y rondas vertiginosas para permitir que su trío estrella en la delantera se desborde. En diez minutos, la receta de Klopp barrió al Atlético, con Simeone cambiando algunas pieles desde el principio: Kondogbia entró como tercer central, De Paul como mediocentro y João Félix y Griezmann se alinearon por primera vez. En el banquillo estaban Marcos Llorente, por precaución debido a problemas musculares, y Luis Suárez. La sustitución del uruguayo fue una declaración de intenciones. Cuando el Liverpool desbordaba a sus centrales, Simeone prefería la velocidad al oportunismo del delantero charrúa.


Con ese espíritu, el Atlético se vio arrastrado desde el principio por los diez minutos imperiosos del Liverpool. Con el afilado Salah desgarrando la banda defendida por Carrasco. El Atlético recibió dos golpes de este poderoso comienzo de Klopp. Salah asestó el primer golpe al lidiar con suaves entradas de Carrasco, Lemar y Koke en su camino desde el borde del área hasta el centro del campo. Allí soltó un disparo raso que se desvió en Milner. El segundo golpe llegó casi inmediatamente. Un pase suave de Felipe fue recogido por Keita con el exterior de la cabeza y soltó un disparo ajustado y con efecto.


El Atlético se sobrepuso a dos mazazos. No se volvió loco. No fue a por el Liverpool a la desesperada. Primero se defendió y ganó las disputas. Entonces, explotó las debilidades de su oponente. De Paul sacó a relucir su periscopio y comenzó a desbaratar la defensa del Liverpool con sus precisos cambios de dirección. Uno de los cuales terminó en una esquina. Lemar se topó brevemente con él y su pase de vuelta fue cabeceado por Koke por lo bajo. Al igual que Milner, Griezmann se interpuso para desviar el balón ante el barbudo Alisson. El gol debió ser digerido aún por el público por la garra del Liverpool. Era el momento de que el Atlético desatara también un ciclón. De Paul habilitó a Griezmann para otro pase individual con Alisson, que dejó al descubierto los huecos que el Liverpool había dejado a la espalda de Van Dijk y Matip. El guardameta brasileño ganó el duelo, pero falló cuando Griezmann se enfrentó de nuevo a él tras un buen trabajo de João Félix y el francés batió su disparo.


Un Atlético resurgido, con la afición en ebullición, domó el fútbol feroz de Klopp. El Liverpool se ha convertido en una apisonadora. El academicismo de Milner y Henderson para acelerar las transiciones o las incursiones de Alexander-Arnold y Robertson de repente apestan.


Los rojiblancos podrían haberse ido al descanso por delante si Lemar y João Félix hubieran estado más acertados. La tensión no bajó ni siquiera después de la reanudación. Oblak tuvo que volar hasta su córner derecho para despejar el cabezazo de Van Dijk, y Alisson rechazó con el pecho otra ocasión, esta vez de Carrasco tras un mano a mano con De Paul. La expulsión de Griezmann fue el resultado de este electrizante partido, en el que ambos rivales se desnudaron y entraron en cada duelo como si su vida dependiera de ello. El francés levantó el pie tras un balón suelto y chocó con la cabeza de Firmino. La gravedad de la entrada, más que la intención, hizo que el árbitro mostrara una tarjeta roja directa a Griezmann, cuyos dos goles firmaron una reconciliación definitiva con un sector de la afición que temía su regreso.

El Atlético, condenado a jugar más de media hora en desventaja numérica, no sufrió. Se mantuvo en pie hasta que Mario Hermoso juzgó mal la subida de Diogo Jota y trató de ganarla con un remate por encima del área de Oblak. El penalti lo lanzó Salah, que esperó a que el esloveno tirara el balón a un lado para lanzarlo.


El Atlético apenas pudo reaccionar al gol, aunque Giménez fue derribado y el árbitro decretó penalti, que desestimó tras revisarlo en la pantalla. Esa fue la muerte del Atlético. De pie y con mucho mérito, se recuperaron de una goleada que parecía prometer una temprana embestida del Liverpool.

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