• Fernando Carrasco

Biden pronunció su primer discurso en la Asamblea de la ONU y dijo que EEUU no busca una guerra fría

Joe Biden se dirigió el martes a la Asamblea General de la ONU para hablar de su programa de política exterior, que se ha visto cuestionado en las últimas semanas por la crisis de Afganistán y la de los submarinos nucleares. Haciendo hincapié en el multilateralismo, el presidente estadounidense defendió la cooperación internacional para hacer frente a amenazas globales como el cambio climático y la pandemia de Covid-19, que fueron los titulares iniciales de su mensaje, pero también abordó un amplio abanico de cuestiones internacionales, desde el apoyo a una solución de dos estados al conflicto palestino-israelí hasta la lucha contra el hambre en el mundo. Apenas siete meses después de llegar a la Casa Blanca, el discurso de Biden declaró sus intenciones, que no estuvieron exentas de respuestas y explicaciones a las críticas de sus aliados, irritados por su retirada de Afganistán o el pacto contra China en el Pacífico. Al mismo tiempo, sin embargo, ha intentado parecer esperanzado, descartando la existencia o incluso el riesgo de una nueva guerra fría entre Occidente y China.


El mensaje más contundente lanzado por la Casa Blanca la víspera fue precisamente el dirigido contra China, aunque sin nombrarla. "No buscamos una nueva Guerra Fría ni un mundo dividido en bloques rígidos, pero Estados Unidos se opondrá a cualquier intento de los países fuertes de dominar a los más débiles", dijo. La única mención explícita a Pekín fue fugaz: "Debemos denunciar abusos como los de Xinjiang y Etiopía". El régimen chino está sometido al escrutinio internacional por la represión de los uigures, la mayoría musulmana de la región. El gobierno de Biden adoptó el lunes nuevas sanciones por el actual conflicto en la región etíope de Tigray.


La Casa Blanca ha rechazado categóricamente los temores de que se repita el conflicto entre bloques que definió parte del siglo XX, un llamamiento realizado este fin de semana por el Secretario General de la ONU, António Guterres. Pero las desavenencias entre Washington y el jefe de la diplomacia mundial parecen persistir, a juzgar por las declaraciones del portugués el martes: "El mundo nunca ha estado tan amenazado y dividido (...) Me temo que nos estamos deslizando hacia dos conjuntos diferentes de factores económicos, normas comerciales, financieras y tecnológicas, dos enfoques diferentes del desarrollo de la inteligencia artificial y, en última instancia, dos estrategias militares y geopolíticas. Una receta para el conflicto que es mucho menos predecible que la Guerra Fría", concluyó Guterres su discurso de apertura de la 76ª sesión de la Asamblea General.



Más optimista, o al menos más confiado que el portugués, la tónica dominante del discurso de Biden fue una oda al multilateralismo como solución para evitar estos peligros insondables. "Estados Unidos utilizará las instituciones multilaterales para gestionar retos como los de la región Indo-Pacífica [en referencia al Pacto de Seguridad Estratégica contra China], y no utilizará la fuerza salvo como último recurso", dijo al inicio de su discurso. Sólo emprenderá acciones militares en el extranjero que sean "claras y viables", en alusión a la guerra perdida en Afganistán tras 20 años de intervención y fuertes inversiones. Añadió que Estados Unidos no es hoy el mismo país que en 2001, cuando los atentados de Al Qaeda provocaron la intervención en el país centroasiático, y que está "mucho mejor preparado" para responder a la "amenaza terrorista global". "El terrorismo es real y afecta a todas las partes", dijo, al tiempo que pidió a los talibanes que respeten los derechos humanos y defiendan los derechos de las niñas y mujeres afganas por su "contribución a la sociedad a todos los niveles". Una honestidad decente, dada la composición del nuevo gobierno afgano, fue rematada el martes: ni una sola mujer.


Además de prometer 10.000 millones de dólares para luchar contra el hambre "en EE.UU. y en todo el mundo", la población mundial necesita nuevos mecanismos para garantizar y financiar la seguridad sanitaria global, dijo el demócrata sobre la pandemia, por lo que Washington anunciará nuevos compromisos para avanzar en la lucha contra la covid. También trabajará con el Congreso para duplicar la ayuda a los países menos desarrollados para ayudarles a luchar contra el cambio climático. "Estados Unidos liderará esta respuesta [al covid-19 y al cambio climático], pero no lo hará solo", dijo. A instancias del Primer Ministro británico, Boris Johnson, se está celebrando un foro paralelo a la gran semana de la ONU para preparar la próxima conferencia COP26 en Glasgow. Para el gobierno de Biden, el tema del cambio climático es fundamental en su agenda interna.


El único anuncio concreto de su discurso se refirió específicamente a la financiación de la lucha mundial contra el cambio climático -un "motivo de orgullo", como lo definió Biden-, que incluye la duplicación de la cantidad ofrecida en abril (unos 5.600 millones de dólares al año), una cantidad que las organizaciones ecologistas consideran insuficiente. Tras la promesa de Biden del martes, Estados Unidos gastaría ahora hasta 11.200 millones de dólares al año en la protección del medio ambiente.


Al igual que el terrorismo, que es una amenaza omnipresente y global, "el mundo democrático está en todas partes", dijo también Biden en un homenaje a los activistas prodemocráticos de Cuba y Venezuela. "Puede que los autoritarios del mundo quieran declarar el fin de la era de la democracia", advirtió, en referencia a la represión de estos regímenes, "pero está viva en los activistas anticorrupción, en los defensores de los derechos humanos, en los periodistas, en los manifestantes pacíficos que están en primera línea en Bielorrusia, Birmania, Siria, Cuba, Venezuela y muchas otras partes del mundo", dijo en la única referencia a América Latina en su discurso.


El presidente abordó en su discurso casi todos los capítulos de la agenda internacional, pero entre todos ellos -como la desnuclearización de la península de Corea o el pacto nuclear con Irán- brindó por la causa palestina. El demócrata insistió en que la "solución de dos Estados" al conflicto palestino-israelí es la "mejor opción" para garantizar la paz y la estabilidad en la región, aunque reconoció que aún está "muy lejos". "Ahora estamos lejos de ese objetivo, pero nunca debemos permitirnos renunciar a la posibilidad de progresar. El líder demócrata reafirmó el compromiso de su administración con la seguridad y la estabilidad de Israel.


Aunque la mayoría de los medios de comunicación internacionales coinciden casi sin excepción en el titular que resume el esperado discurso de Biden ("No buscamos una nueva Guerra Fría"), la portavoz del Departamento de Estado, Kristina Rosales, destacó tres líneas principales: "Reforzar el liderazgo de Estados Unidos en materia de salud mundial; reactivar los compromisos globales para combatir urgentemente la crisis climática; y un amplio abanico de cuestiones, como la defensa de los derechos humanos y la democracia en todo el mundo, que reafirman su compromiso con el multilateralismo". Hacer hincapié en el multilateralismo, subrayó Rosales, significa "reconocer la interdependencia, la necesidad de unir fuerzas, como se ha demostrado en el caso de la crisis climática". El portavoz señaló que en la cumbre de Covid-19, que se celebrará este miércoles bajo los auspicios de la Asamblea de la ONU, se anunciarán nuevas medidas para garantizar la producción y el acceso suficientes a las vacunas, "con el objetivo final de alcanzar el 70% de la población mundial inmunizada en 2022", gracias en gran parte a las donaciones de países como Estados Unidos.



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